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viernes, 1 de septiembre de 2017

LA ROMERÍA DE VALVANUZ EN SELAYA (CANTABRIA)



El Santuario de Valvanuz, en plenos valles pasiegos, se levanta sobre una preciosa pradera elegida según la tradición por la propia Virgen. Cuenta la leyenda que hace muchos siglos un pastor se vio sorprendido por la milagrosa aparición de la Virgen María en unos prados cercanos al pueblo de Selaya. Ella le indicó el lugar donde habría de edificarse la ermita y como prueba de ello hizo que brotara agua de una roca. El pastor dio cuenta del suceso y cumpliendo los deseos de la Madre de Dios los pasiegos la dedicaron en aquel lugar un templo junto a la fuente que jamás dejó de manar agua cristalina.

A pocos metros del santuario podemos contemplar la referida fuente, en plena naturaleza, en un lugar idílico rodeada de árboles y vegetación. Allí acuden los devotos para depositar velas y flores y por supuesto para beber del agua bendita que un día comenzó a manar por obra de la Santísima Virgen.

Desde el momento de la aparición la Virgen de Valvanuz ha gozado de gran devoción en Cantabria, especialmente en los pueblos que componen la preciosa comarca de los Valles Pasiegos de la que es patrona. A lo largo del año se dedican a la Virgen diferentes festividades y romerías, entre las que cabe destacar la romería del 15 de agosto, fiesta de la Asunción.

Hasta Valvanuz acuden ese día miles de personas llegadas de todos los puntos del valle y de otros lugares de Cantabria para venerar a la Virgen y para pasar una agradable jornada de romería. A lo largo de la mañana se suceden misas tras las que los devotos tienen la posibilidad de subir al camarín y besar el manto que lleva la sagrada imagen. En el atrio de la iglesia arden cientos de velas que se ofrecen a la Virgen para solicitarla salud, trabajo y otras peticiones.

En las inmediaciones del santuario se levantan puestos en los que se ofrecen productos y objetos de toda índole: churros, helados, dulces típicos de Cantabria, juguetes… Todo para el disfrute de los romeros que pasan alegremente esta jornada festiva en compañía de familiares y amigos.

Por la mañana tiene lugar la misa solemne en el interior del templo y ya por la tarde la esperada procesión en la que la Virgen recorre en su carro triunfal el entorno de la ermita. Sin duda alguna es el momento más vistoso y emotivo de toda la jornada, pues la Virgen va acompañada por varias decenas de personas ataviadas con trajes típicos y por los cantos y las músicas tradicionales de Cantabria. Supone todo un espectáculo de luz y color; las coloridas sayas, las cintas de las castañuelas y las panderetas, los pañuelos y mantones, resaltan sobre el precioso verdor del valle dando lugar a una estampa inigualable. Cuando el reloj marca las cinco la imagen de la Virgen sale puntual del santuario para comenzar la procesión. A la salida la espera el grupo de danzas que la dedica en todo momento sus preciosos cantos y bailes tradicionales acompañados por el sonido de las panderetas, castañuelas, gaitas, requintos y tambores. La vistosa danza de los picayos en la que las mujeres tocan la pandereta y los hombres bailan, recibe a la Virgen y la acompaña durante todo el recorrido. Destaca la vistosidad de las panderetas y castañuelas profusamente engalanadas con multitud de cintas de colores y escarapelas. A lo largo del trayecto la Virgen hace varias paradas y el grupo de danzas la dedica diferentes bailes tradicionales.

También la acompañan decenas de personas ataviadas con trajes típicos de otros puntos de la región, especialmente los pasiegos, entre los que destaca un elemento muy singular: el cuévano, una especie de cuna que antaño usaban las mujeres pasiegas para trasportar a sus pequeños mientras realizaban las faenas del campo. Otro traje que destaca por su vistosidad y elegancia es el de las amas de cría pasiegas, una de las tradiciones más singulares del valle. Las amas de cría jugaron un papel muy importante entre la nobleza y realeza españolas siglos atrás. Fueron mujeres que con gran valentía salieron de los valles pasiegos y partieron hacia grandes ciudades españolas donde residían la realeza y la alta aristocracia, para amamantar a los hijos de éstos.

El carro triunfal sobre el que va la imagen de la Virgen de Valvanuz va escoltado por los pasiegos que lucen también su traje de gala y que portan el tradicional “palancu”. Se trata de un largo palo realizado con madera de avellano que los hombres pasiegos empleaban para saltar y sortear terrenos abruptos, e incluso para defenderse de algún animal peligroso.

Cuando finaliza la procesión tiene lugar el concurso-exhibición de salto pasiego, un deporte tradicional de la zona en el que los hombres del valle demuestran su destreza y habilidad a la hora de saltar con el palancu. Acaba la jornada festiva con un baile en la campa para disfrute de todos los asistentes a esta romería que, sin duda, es una de las más bonitas y singulares de toda Cantabria y que desde aquí invitamos a conocer.

Preciosos y coloridos pañuelos de las mujeres
Las panderetas, grandes protagonistas en la romería
La Virgen va escoltada por los pasiegos
El sonido de las panderetas recibe a la Virgen
Las danzas de los picayos
El colorido de la romería
Traje tradicional de ama de cría


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