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viernes, 6 de febrero de 2015

“EL JUDÍO” DE CAMARENA


Cada 2 de febrero el pueblo de Camarena, en la provincia de Toledo, revive una antigua tradición. Se trata de la salida de “el Judío” por las calles de la localidad para hacer cuestación que se destina a sufragar misas.
El “Judío” es un personaje con tintes carnavalescos, una especie de máscara o botarga de carácter bondadoso que hace cuestación y se acompaña de niños y niñas que advierten de su presencia haciendo sonar cencerros. Estamos ante una mascarada de invierno, de un único personaje protagonista, que se enmarca como otras muchas en las festividades de la Candelaria y San Blas.
El rasgo más significativo de este personaje es el carácter hereditario que lleva aparejado. Paco, el actual “Judío” que lleva varias décadas protagonizando esta fiesta, heredó la tradición de su abuelo. Le pregunté si conocía el origen de la misma o si le habían aportado algún dato, y me respondió que él lo ha conocido de toda la vida, pues entre su abuelo y él han completado más de 100 años de esta tradición que pierde sus orígenes en siglos anteriores.
El Judío sale del Ayuntamiento
El atuendo del “Judío” se compone de pantalón de color rojo ajustado a los tobillos, blusón del mismo color con ribetes verdes y botonadura roja, y una capa corta a modo de toquilla sobre los hombros de color verde con cuellos rojos. Completan el uniforme una especie de boina o gorra roja y verde con una borla de flecos de los mismos tonos, la talega de color verde en la que recoge los donativos, y una lanza o especie de alabarda acabada en punta. Este último elemento, la lanza, vendría a ser el “asador” que encontramos en otras mascaradas similares. En este caso el “Judío” ensarta en ella las “gargantas” de San Blas que vende para obtener fondos para ofrecer misas al santo. Las gargantas son una especie de aros de cera que van decoradas con un lazo rojo; son un exvoto que los devotos del santo adquieren para protegerse contra los males de garganta, ante los que aboga el obispo mártir de Sebaste. A San Blas en Camarena se le tiene especial devoción, su imagen se encuentra en la iglesia parroquial, y recuerda un milagro que hace varios siglos obró cuando salvó a un caballero de un atragantamiento. La imagen así lo representa, a los pies del santo aparece el caballero en actitud suplicante, pidiendo los favores del mártir.
Tradicionalmente el “Judío” sale en la mañana del 2 de febrero, fiesta de la Candelaria. Ello me hace pensar que su presencia podría tener un trasfondo que encontramos en otras botargas o máscaras que aparecen en este día en otros lugares. El personaje, seguramente nacido de un rito pagano, con la llegada del cristianismo, pudo tomarse como un personaje que según la tradición acompañó a la Virgen al Templo cuando salió por vez primera 40 días después de haber dado a luz. La misión de este personaje grotesco sería atraer la atención de la gente y evitar que centrasen sus miradas en la ruborizada María. Esto también nos da pie a pensar que el hecho de recibir el nombre de “Judío” esté estrechamente relacionado con esto precisamente, pues Cristo, como todo judío cumplió con el rito de ser presentado por sus padres en el templo a los cuarenta días de nacer, según la Ley de Moisés. Por lo tanto, ese personaje que nos presenta la tradición oral también era judío, y de ahí que esta máscara haya podido tomar su nombre basado en estas interpretaciones. No hay datos o documentos que afiancen esta hipótesis, repito que es una aportación propia que me surge de la existencia y conocimento de otras fiestas muy similares en las que sí se acepta esa interpretación –legendaria claro está- de las mismas.
En los últimos años la fiesta se viene celebrando el domingo más próximo, pues al no tratarse de un festivo local, los niños, máximos protagonistas, han de asistir al colegio. El día del “Judío” es eminentemente infantil en Camarena, pues son los niños y niñas quienes le acompañan durante todo el trayecto haciendo sonar sus cencerros para avisar de su paso por cada calle o barrio del lugar. La presencia de los cencerros, tan común en cualquier mascarada de las que conocemos y tan importante, me hace pensar en otras dos posibles hipótesis acerca del origen de la fiesta:
-          Que se trate de un rito de orígenes paganos en el que los cencerros tuvieran una función ahuyentadora de malos augurios, o por otra parte junto a los vivos colores del atuendo del “Judío” pudieran hacer referencia a un rito de llamada al despertar de la naturaleza ante la cercana llegada de la estación primaveral.

-          Que ya cristianizada la fiesta, y en caso de tener relación con la interpretación legendaria expuesta al principio, fueran también elemento de llamada de atención, de distracción de quienes provocaban el rubor de la Virgen al sentirse observada.
El gorro del "Judío"
Sea cual fuere el origen, pues esto no son más que meras interpretaciones del rito, el “Día del Judío” es muy esperado por los niños y niñas camareneros. A media mañana sale del ayuntamiento y recorre varias calles de la localidad rodeado de la chiquillería. Paco, “el Judío” les invita a correr de vez en cuando tras él haciendo sonar los cencerros: “¡Venga! ¡Vamos a echar otra carrerita!”. Todo el que se encuentra al “Judío” a su paso debe darle una limosna que después entregárselas al cura para sufragar misas. En su recorrido hace un alto en la residencia de ancianos donde revive momentos de especial emoción al ver la alegría y la nostalgia de los más mayores que en otra época fueron niños y acompañaron también al “Judío”. Paco al salir me decía emocionado: “¡me hacen llorar!”. A medio día llega de nuevo al ayuntamiento donde se agasaja a los niños con dulces. Desde hace unos años el consistorio para potenciar la participación de los niños con sus cencerros, hace entrega de premios al más grande, al más original, al que más ruido haga…
Como vemos se trata de una fiesta que se resiste a caer en el olvido, gracias sobre todo al tesón de Paco que cada año saca su traje de “Judío” para revivir la tradición. Tuve la suerte de hablar con él y acompañarle en su recorrido, y le pregunté si tenía sucesor para que continuara la tradición. Me dijo que de momento no, pero que aquel que estuviese dispuesto a salir de “Judío” que con mucho gusto le cedería el traje para que siguiera celebrándose tan entrañable fiesta.
Quiero agradecer la amabilidad de Paco “el Judío”, que aceptó hablarme de la tradición. Gracias al tesón de personas como él, las raíces de los pueblos se mantienen vivas y llegan hasta nuestros días estas tradiciones, herencia de las generaciones pasadas.
"La lanza"

Uno de los cencerros que le acompañan

*Todos los textos, así como las imágenes y archivos de vídeo, son propiedad del autor.

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