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martes, 4 de marzo de 2014

LA “SARGENTERÍA” DE ALMOROX


El bello pueblo de Almorox, en la provincia de Toledo, conserva una tradición que desde el siglo XVIII ha sido su mayor seña de identidad. Se trata de su Carnaval de Ánimas, en el que la protagonista es la “Sargentería” o Soldadesca de Ánimas. Se trata de una peculiar celebración que arranca en la primera mitad del siglo XVIII, a raíz de un brote de peste que tuvo lugar en la localidad. Hombres y mujeres fundaron la Soldadesca o Hermandad de Ánimas, cuyo fin primordial era la veneración de las Ánimas Benditas, y ser una institución de caridad para dar digno enterramiento a quienes no dispusieran de medios, y a quienes carecieran de familia que se hiciese cargo del entierro. La Sargentería siempre había de tener un féretro y un sudario para tal fin. También entre sus fines estaba la misión de evitar escándalos y malas conductas durante los días propios del carnaval.
Desde sus orígenes, la Sargentería de Almorox, ha estado compuesta por matrimonios que cada año se han ido ofreciendo para coger las riendas de la Soldadesca por el período de un año. Antaño, eran normalmente los matrimonios que se habían casado recientemente.
La Sargentería está compuesta por una serie de cargos que componen una jerarquía. A la cabeza está el capitán, le siguen dos “amos” o alféreces, y el alférez abanderado. El resto de hombres y mujeres son los sargentos y sargentas, portando ellos las alabardas. Los hombres visten traje de chaqueta con corbata, y las mujeres van de mantilla pudiendo variar su atuendo el Domingo de Carnaval. El capitán y los alféreces portan bastones de mando con escarapelas con los colores de la bandera nacional, y bordada la siguiente leyenda: “Hermandad de las Ánimas”. El abanderado porta la bandera nacional, y el resto de sargentos las alabardas, que llevan crespones negros. Van en todos los actos de la fiesta acompañados por los redobles de un tambor que confieren un marcado carácter militar.
El Carnaval de Ánimas de Almorox comienza el Domingo Gordo de Carnaval. La Sargentería, tras haber acudido a Misa, se dirige a la plaza donde tiene lugar uno de los actos de mayor atractivo de la fiesta: la subasta de la caza y la puja por el “Ramo de Ánimas”. Días antes, los sargentos han salido a los cotos cercanos a hacer acopio de centenares de piezas de caza que el Domingo de Carnaval se subastarán para recaudar dinero, que se destinará a ofrecer misas por las Benditas Ánimas. En los arcos del ayuntamiento se cuelgan conejos, perdices, liebres y otras piezas cinegéticas, que serán entregadas al mejor postor. La subasta puede prolongarse durante varias horas, culminando con la esperada puja del “Ramo”. Se trata de un pequeño pino del que cuelgan viandas y objetos de todas clases que los sargentos en los días previos han ido recogiendo por las casas de los vecinos de Almorox, que lo ofrecen. Todo lo recaudado irá para las Ánimas Benditas.
El Lunes por la tarde tiene lugar la celebración de la misa, y posteriormente la Sargentería se dirige a la plaza para bailar la bandera de Ánimas, que se compone de tres franjas horizontales: dos de color morado y una de color amarillo. En el centro las iniciales A B: Ánimas Benditas. Es tradición en estos días que tras bailar la bandera los sargentos inviten al pueblo al tradicional refresco compuesto por limonada, tostones y bizcochos.
El Martes de Carnaval es el día más representativo de la fiesta, y el de mayor importancia para cualquier almorojano. Antes de la misa, la Sargentería vieja se reúne en casa del capitán, de donde salen acompañados del tambor en busca de la Sargentería nueva. Una vez que éstos se han unido a la comitiva, van en busca de las autoridades civiles y religiosas. De camino a la iglesia han de pasar por la plaza y cumplir con un peculiar rito: dar las tres vueltas al bello rollo jurisdiccional o “picota”. Una vez han llegado a la puerta de la iglesia, los sargentos alzan y entrecruzan sus alabardas formando un pasillo por el que desfilará toda la comitiva para entrar al templo. Durante la misa, unos cuantos sargentos con sus alabardas hacen escolta en los laterales de la iglesia. En el momento del ofertorio tiene lugar lo que se conoce con el nombre de “colecta”: primero la Sargentería y después el pueblo, avanzan por el pasillo central hasta depositar el donativo en una bandeja colocada al efecto a los pies del altar mayor, mientras se escucha el continuo redoble del tambor. En el momento de la Consagración, el abanderado se postra con la bandera en el suelo en señal de respeto. Finalizada la misa tiene lugar la procesión con la imagen del Santo Sepulcro, haciendo quizá referencia a ese fin de la Soldadesca de dar digno enterramiento a los difuntos desamparados. Seguramente en sus inicios, la Sargentería procesionara un cuadro de Ánimas como ocurre en otros puntos de la provincia. La procesión baja hasta la plaza donde rodea la picota para volver de nuevo a la iglesia. Tras los actos religiosos, los sargentos vuelven a formar el vistoso pasillo de alabardas para marcharse a la plaza donde tiene lugar otro de los actos más emotivos e importantes para los sargentos: el baile de la bandera. En este momento hombres y mujeres demuestran su habilidad y destreza ejecutando diferentes movimientos con la bandera ante la ovación y el aplauso de sus vecinos. Antes de comenzar a bailar la bandera y al final, se hace una reverencia al abanderado que porta la bandera nacional. Ya por la tarde la fiesta llega a su fin con el acto de mayor emotividad: el traspaso de la Sargentería de los sargentos viejos a los nuevos. Este acto tiene lugar en la iglesia parroquial, donde los sargentos juran ante la biblia y un crucifijo, y se comprometen a cumplir los fines de la Hermandad. Se produce el intercambio de cargos y de preseas, y de nuevo vuelven a la plaza para finalizar la fiesta con el tradicional baile de la bandera.
 
Almorox ha sabido transmitir el cariño por esta bonita tradición de generación en generación. La Sargentería tiene un peso muy importante en la localidad, y los almorojanos contribuyen cada año a su supervivencia, manteniendo así una fiesta sin la que Almorox perdería una buena parte de su historia.

La Sargentería se dirige a la iglesia

El abanderado arrodillado en el momento de la Consagración

Imagen del Santo Sepulcro

Los Sargentos forman un pasillo con sus alabardas

El tradicional baile de la bandera

Los sargentos bailan con gran destreza la bandera de Ánimas

El Baile de la Bandera
 
*Todos los textos, así como las imágenes y los archivos de vídeo son propiedad del autor.

domingo, 2 de marzo de 2014

LA SOLDADESCA DE GAMONAL


La provincia de Toledo conserva carnavales cargados de siglos de tradición, muchos de los cuales comparten un común denominador: la veneración a las Benditas Ánimas del Purgatorio y su carácter militar. Se encuentran repartidos por diferentes comarcas, los más conocidos los de ciertos lugares de La Mancha toledana, la Comarca de Talavera, y la Campana de Oropesa. Dedicaré esta entrada a los de Gamonal, pueblecito cercano a Talavera de la Reina, donde se viven los días de carnaval de forma muy intensa de la mano de la “Soldadesca”, máxima protagonista.
Los carnavales de Gamonal desde el siglo XVI están ligados a la devoción a las Ánimas del Purgatorio, cuyo cuadro se ha venerado desde entonces en su iglesia parroquial. En el siglo XIX hace aparición la Soldadesca que queda definitivamente unida a la veneración a las Ánimas llegando de esta manera hasta nuestros días. La Soldadesca surge como una burla al ejército francés que tras la Guerra de la Independencia había sido expulsado de España. Hay que tener en cuenta la importancia que tuvo la contienda en este territorio, donde muy cerca de Gamonal tuvo lugar la Batalla de Talavera. También se tienen datos de la presencia de las tropas napoleónicas en los cerros de Gamonal. Pocos documentos se conservan de la Soldadesca debido a su destrucción en la Guerra Civil, pero hay un dato que prueba que ya existía en épocas anteriores al año 1900, pues el 27 de febrero de ese año, Domingo Gordo de Carnaval, cuando la Soldadesca sacó de la iglesia el cuadro de Ánimas, la techumbre se derrumbó sin registrar milagrosamente ningún herido. Desde entonces Gamonal celebra lo que se conoce como la “Función de la Iglesia”, sacando en procesión a su patrona, la Virgen de la Purificación.
Antiguamente la Soldadesca suponía un importante rito de paso para los mozos de Gamonal, pues acabado el servicio militar entraban a formar parte de la misma, permaneciendo en ella para siempre. En la actualidad puede participar el que quiera, habiéndose sumando además las mujeres que visten el traje propio de Gamonal.
Son varios los cargos y las funciones de quienes forman parte de la Soldadesca:
Por un lado están los tres cargos principales que son el General, el Alférez y el Sargento. Visten los tres con traje de chaqueta y portan sobre su hombro izquierdo una banda ricamente bordada con una escarapela de la que cuelgan cintas de colores que es lo que se conoce con el nombre de mandileta. Cada uno lleva su respectivo fajín, el sargento y el alférez con los colores de la bandera nacional, y el general de color azul. Portan bastones de mando que indican su supremacía con respecto a los demás componentes de la Soldadesca.
El espantaperros es quien abre la comitiva, y porta una espada decorada con cintas de colores. Su cometido es impedir que nadie se adelante, y mantener el orden de las filas, evitando que se interrumpa la marcha. Antiguamente evitaba que las máscaras importunaran a la Soldadesca, que les gastaban bromas provocando así que pusiesen multa a los miembros de la misma. Viste traje de chaqueta y la tradicional banda y escarapela.
La reina de las fiestas es la encargada de portar la Bandera de Ánimas. Viste traje largo de color negro, y porta mantilla negra. Va acompañada de la reina infantil de las fiestas.
Los alabarderos visten traje de chaqueta y banda con escarapela, y portan las vistosas alabardas decoradas con flores y cintas de colores con cascabeles. Deben ir manteniendo el orden y sin faltar a la autoridad, de lo contrario los cargos superiores les sancionarán con una multa de carácter económico. Solamente pueden abandonar las filas cuando sus superiores se lo ordenan al grito de “¡Ánimas Benditas!”, para pedir limosna para las Ánimas. En ese instante los alabarderos salen corriendo en busca de las gentes que presencian el paso de la Soldadesca, ante quienes lanzan al aire la alabarda al tiempo que gritan: “¡Ánimas Benditas, una perra chiquita!”. Antiguamente, cuando existían las cruces que marcaban el Viacrucis por todo el pueblo, era costumbre que los alabarderos al llegar la Soldadesca ante una de esas cruces, volvieran a formar filas en señal de respeto, rompiéndolas de nuevo una vez se abandonaba el lugar.
Los músicos de la banda de cornetas y tambores están bajo el mando del sargento de banda, y todos visten traje de chaqueta y la típica banda con escarapela. Son los encargados de interpretar las marchas para cada momento de la fiesta.
Las tropas componen el resto de la comitiva, y son chicos y chicas vestidos con el traje típico de la fiesta. Ellos con traje de chaqueta y banda con escarapela, y ellas con el traje típico de Gamonal, consistente en refajo rojo con bordados en negro, jubón de terciopelo, mandil y banda con escarapela.
 
La fiesta comienza el Sábado de Carnaval con la diana. La Soldadesca recorre las calles de Gamonal al son de los acordes de las cornetas y los tambores, y a media mañana comienza la recogida de los cargos principales que ostentan quiénes llevan más años participando en la fiesta. Primero se recoge a la Reina, que porta la Bandera, y seguidamente al Sargento, al Alférez y al General. En cada casa hacen una parada donde cada cargo ofrece un convite a la Soldadesca. Es digno de reseñar el tratamiento de marcado carácter militar que se lleva a cabo entre los cargos. Se saludan y se tratan entre ellos con el tratamiento de cortesía acorde con el rango de cada cargo, y con el máximo respeto a la autoridad como si de un auténtico ejército se tratara. Durante el recorrido, los alabarderos obtienen licencia para romper filas y pedir limosna para las Ánimas Benditas. Tras haber recogido a los cargos, la Soldadesca se dirige al “Cuartel”, que se ubica en la casa parroquial, donde les esperan las tropas que se incorporan a las filas para volver a recorrer el pueblo y llegar hasta la plaza donde se baila la bandera. Esta bandera se compone de cuatro cuarteles repartidos en aspa, de color rojo y negro, y de una estrella blanca de ocho puntas en el centro. En su parte posterior se puede leer: “Ánimas. Gamonal. 1966”. La bailan primeramente los cargos y después todo aquél miembro de la Soldadesca que se ofrece voluntario. Por la tarde vuelven a recorrer las calles de Gamonal, finalizando en la plaza donde de nuevo se baila la bandera y tiene lugar una muestra de bailes típicos.
Ya el Domingo Gordo de Carnaval tiene lugar la jornada central de la fiesta. Por la mañana tras la diana y la recogida de cargos, la Soldadesca se dirige a recoger al señor cura a su casa para asistir a misa. Al llegar a la iglesia, la Soldadesca hace su entrada colocándose las mujeres a los lados, los cargos y la banda en el centro, y los alabarderos en el altar mayor. En el momento de la Consagración, la banda con el toque conocido como “rindan”, invita a los alabarderos a postrarse de rodillas con sus alabardas, así como al resto de miembros de la Soldadesca. Acabada la misa, ésta es la primera en salir de la iglesia para dirigirse al lugar conocido como “las tres cruces”, donde hacen un homenaje a los caídos.  Por la tarde tiene lugar la procesión del cuadro de Ánimas que es llevado hasta la plaza, portado por dos alabarderos. Allí se coloca junto a los cargos y autoridades y junto a la bandera. Se forma un pasillo que da paso al ofrecimiento, acto que consiste en entregar un donativo para las Ánimas, y besar la bandera. Este acto lleva aparejada una interesante peculiaridad, consistente en que la gente hace entrega de los donativos a los miembros de la Soldadesca para que otros a los que elige el oferente, salgan a hacer el ofrecimiento en parejas. Me cuentan que antiguamente este acto era un importante momento de reconciliación, pues si había dos personas que no se hablaban, otra persona ofrecía su donativo para que esas dos personas salieran a depositarlo juntas ante el cuadro de Ánimas. También se aprovechaba para bromear, sacando por ejemplo a una pareja que anteriormente había mantenido un noviazgo. Si la persona a la que se elige para salir a hacer el ofrecimiento se niega, la persona que entregó el donativo deberá pagar el doble.
Antes de volver a la iglesia, se vuelve a bailar la bandera y se lleva el cuadro hasta “las tres cruces”, donde se reza una oración por los difuntos del pueblo, momento en que la banda interpreta el toque de silencio. Tras esto el cuadro vuelve a la iglesia, y la Soldadesca rompe filas dándose por concluida una vez más la que es la mayor seña de identidad del pueblo de Gamonal.
Agradezco de todo corazón la hospitalidad y amabilidad de los miembros de la Soldadesca, encabezada por su presidente Miguel Ángel Muela Jiménez, quién me explicó todos los detalles de la tradición haciéndome participar de ella. Me abrieron las puertas de su pueblo y de sus casas, haciéndome sentir como uno más, y además me concedieron el gran honor de poder bailar la bandera. A todos muchas gracias, y gracias sobre todo por mantener tan bonita tradición y por luchar para que no se pierda inculcándosela a los más jóvenes. ¡Gracias Gamonal!
Recogida del Sargento

Detalle de una de las cornetas de la banda

"¡Ánimas Benditas, una perra chiquita!"

Las mujeres gamoninas desfilan en la Soldadesca

Detalle de la típica escarapela

El Sargento de Banda bailando la bandera

Reverencia tras bailar la bandera

Una gamonina se dispone a bailar la bandera
 
Cuadro de Ánimas de Gamonal
*Todos los textos, así como las fotografías y archivos de vídeo son propiedad del autor.